miércoles, 21 de mayo de 2014

EL CASO No.2 DEL AÑO 2013 Entrada no. 13

CAPITULO  4

     El sábado nos despertamos a las 8 de la mañana, nos bañamos, desayunamos y él llamó para decir que llegaríamos a las once.  Su esposa dijo que Isabela quería ir a Miami Beach. 

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     Nada más de saberlo a Miguel la resaca se le agudizó, él pensaba llegar al hotel y dormir por lo menos hasta las 4 de la tarde.  Al notar el problema, amablemente me ofrecí  a  llevarlas yo mismo, a lo cual me respondió dándome las gracias y diciéndome que me debía un favor, que la cabeza le estallaría en cualquier momento.
     Así fue, llegamos al hotel casi en la hora que había dicho.  Cuando llegamos fuimos recibidos por Vevi e Isabela vestidas con ropa de estar en  casa.  Después de saludarnos, contar los percances de la noche anterior, Isabela me preguntó.
─ Don Ariel queremos ir a Miami Beach, mi papá dice que está indispuesto y que usted nos hará el favor de llevarnos.  Le pregunto ¿Qué clase de lugar es, cómo debemos ir vestidas?
    Busqué rápidamente en los archivos de mi memoria y los pensamientos los convertí en palabras para contestar a la pregunta que Isabela me acababa de hacer…
─ Miami Beach es el sitio de moda de la ciudad, es donde viene gente de todo el mundo, por diferentes motivos, sobre todo jóvenes.  Antes solo habitaban ancianos jubilados pero eso cambió hace algunos años, ahora es donde va la gente “cool” como dicen en ingles.  Sobre todo  Ocean Drive, son 10 cuadras,  a un lado está la playa y el otro está lleno de restaurantes finos, con mesas al aire libre, en las aceras.  Los vehículos pasan despacio para ver a los que están caminando, comiendo, también para ser vistos.  La gente, sobre todo los jóvenes ricos llevan sus carros y motocicletas de lujo, vehículos exóticos, antiguos, fuera de serie.  Luciendo sus mejores trajes, joyas, mostrándose ellos mismos, buscando conquistar a alguien o ser conquistados.  Viene mucha gente importante, de los medios de comunicación, modelos, artistas, ricos y famosos.
─ Me deja impresionada con esa descripción.  Pero me da una idea de cómo tendré que vestir.  Si nos espera unos minutos, nos iremos a cambiar de ropa.
─ ¿Y yo cómo cree que deba ir vestida?  ─  preguntó Verónica Victoria.
─ Estoy seguro que de cualquier forma usted estará bien vestida, pero el ambiente es de playa, caminar, comer, estar relajados.
    Sonrió y dijo que ya tenía en mente lo que se pondría.  Y los minutos se hicieron 30 y después 60, minutos que a Miguel se le hicieron eternos,  quería que nos fuéramos y poder dormir por lo menos hasta bien entrada la tarde.  Cuando al fin estuvieron listas y salieron a la sala de la suite del hotel, me quedé con el piropo a punto de salir de la boca pero no sería correcto ya que se trataba de la familia de mi amigo ahí presente.  Estaban deslumbrantes.  Isabela, con sus 17 años, vestida con una blusita corta, de  botones, amarrada en el vientre al estilo campesino, con un short de azulón a media pierna y un sombrero de mujer vaquera, con

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tacones no tan altos y maquillada de forma leve.  Su madre había escogido un vestido de una sola pieza de manta fina, crema, muy tropical, con un sombrero ala ancha de un material sintético que la protegería del sol floridano, con sandalias de cuero  trenzadas hasta la mitad de la pantorrilla, ambas con finos lentes de sol.  Dos mujeres bellas en diferentes momentos de sus vidas.
     Y yo vestido con un pantalón de azulón y una camisa de lino color beige, zapatos bajos de cuero negro igual que el cinturón y los obligados lentes contra el sol, para evitar que se formen arrugas alrededor de los ojos y para proteger la vista de los rayos ultravioleta.
     Llegamos al estacionamiento y nos dirigimos al carro en el cual haríamos el recorrido, esa vez estaba usando el Ford Mustang deportivo, recién estrenado, bello, listo para impresionar a dos distinguidas damas.
─ ¡Qué bonito su carro!! Está precioso.
     Fue lo que dijo Isabela al ver cuál es mi carro, orgulloso le contesté.
─ Gracias Isabela, a mí también me gustó mucho cuando lo miré en la agencia de carros y no pude resistir la tentación de comprarlo.
─ Debe ser muy rápido….
─  Claro, hace las 60 millas en  menos de 10 segundos.
─ De verdad, está muy bonito ─ dijo Vevi al tiempo que lo recorría con la mirada.
    Entramos al carro deportivo convertible, Isabela ocupó el asiento del pasajero, Vevi el de atrás y partimos del hotel, tomamos el 836 hacia el Este, rumbo a Miami Beach.  Pasamos la zona de peaje el cual pagamos electrónicamente, sin que tuviéramos que pararnos a como se hacía el año pasado, subimos la cuesta artificial más alta del condado, el puente sobre el rio Miami,  desde arriba en un ángulo de 360 grados se podía observar una vista extraordinaria de la ciudad, por los cuatro puntos cardinales se pueden ver altos y hermosos edificios, pero sobre todo al Sur-Este, en lo que aquí se le llama el downtown, el centro de la ciudad, donde hay decenas de altos edificios unos junto a otros, como si fuera el hermano menor de Manhattan de Nueva York, tanto a la derecha como a la izquierda se puede ver el rio Miami por donde pasan barcos medianos que viajan al Caribe. También se pueden apreciar las vías elevadas, llamadas “spaguetis” formando cruces en diferentes niveles.  Continuamos derecho y pronto estábamos viendo el mar y más edificios, les dije que los que se miraban a lo lejos son los de Miami Beach.  Les mostré el túnel que comunica la AIA, que es la calle por donde viajábamos en ese momento y el puerto de Miami.  A la derecha mirábamos, como si se tratara de un tren gigantesco los 6 “cruceros”, barcos inmensos que hacen los recorridos por

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el Caribe, México, Centroamérica y otras partes del mundo. Dos de ellos estaban a punto de partir y cientos de pasajeros en el último piso de arriba se alineaban en las barandas y decían adiós al tráfico que iba o salía de Miami Beach.  Por donde se posa la vista se obtienen fotos para postales. A pesar de los muchos años viviendo en el Condado, nunca me canso de admirar ese paisaje, a la izquierda las islas artificiales, habitadas por famosos, por millonarios que pueden pagar el precio por esas mansiones y no hablamos de unos pocos millones, sino de más de 10.  Antes de llegar a Miami Beach a la izquierda pudimos ver el ferry que lleva los carros hasta Fisher Island que no tiene ningún puente que la una a la tierra, no por falta de recursos, sino por exclusividad, no quieren curiosos que vean cómo viven los privilegiados, por un talento, por una herencia, y todos por la buena suerte, aunque haya quien diga que la suerte no existe.
     Mis dos acompañantes mirando extasiadas el paisaje urbano, el aire fresco acariciando sus caras, sintiendo el cabello volar como banderas azotadas por el viento.  Su primera visita a Miami “la capital del sol”. Sus viajes  anteriores habían sido a Panamá, Ecuador y Venezuela, lugares muy bellos también, con sus particulares encantos.  Llegamos al fin a las primeras calles de la ciudad y doblé a la derecha en Alton Rd. Viajamos al sur hasta South Pointe Dr. Luego hice una izquierda y seguimos recto, pasamos al pie del Portofino, un alto edificio de condominios de lujo, llegamos hasta Ocean Dr., hice otra izquierda y viajamos hacia el norte.  Después de la 5th calle empieza el paseo de Ocean Dr., el lugar ya mencionado, donde la gente “linda de Miami” lleva a mostrar sus lujosos carros, motos Harley Davinson, carros de medio millón de dólares o a mostrar la bella novia o el apuesto novio, porque ahora también las mujeres tienen fortuna y buscan novios a su medida.
     Lo “in” es pasar despacito, sintiéndole gusto, dejarse admirar, provocar envidia y sentirla también porque siempre hay alguien que está arriba de uno. Y ahí estaba yo, en mi carro deportivo, recién estrenado, recién divorciado, con dos bellezas a mi lado, sintiéndome observado por los turistas y locales, por las meseras que con sus bandejas recorren las aceras convertidas en restaurantes al aire libre.  En la parte de abajo de edificios medianos estilo «Art Deco ».   Lentamente fuimos pasando y al final llegamos hasta la calle 14 th donde doblamos a la izquierda, dejando atrás la joya de la corona de Miami Beach. Busqué un lugar donde estacionar el carro y después regresamos caminando hasta Ocean Dr. Esta vez como peatones, caminando despacio, observando todo alrededor, esquivando a turistas que se dirigen en traje de baño hacia la playa donde ya habíamos estado, donde las mujeres más audaces se quitan los sujetadores o portabustos y se broncean todo el cuerpo.  
    Llegamos a la famosa avenida y nos confundimos con la gente, a esa hora, un poco más de la una de la tarde el tiempo era propicio para escoger un restaurante y almorzar al aire libre, fue lo que hicimos, disfrutamos de exquisitos mariscos y vinos de la mejor calidad.  No tenía planeado esa tarde mostrarme tacaño con tan especiales acompañantes y en todo momento

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me mostré atento y caballeroso con la familia de mi amigo.  Al terminar de comer nos acercamos a un grupo de músicos que tocaban al otro lado de la calle, a cada momento pasaban esculturales jóvenes de ambos sexos en patinetas o en bicicletas.  Después caminamos unos cuantos metros hacia el Este y llegamos a un puente peatonal que corre paralelo a la playa y ahí estuvimos contemplando el mar, viendo romperse las olas, a los intrépidos veraneantes volar en paracaídas halados por cuerdas unidas a lanchas con motor  fuera de boda.  La vida marina en todo su esplendor.  Mejor tarde no podíamos estar pasando.
    Y fue en ese momento en que Vevi me empezó a contar como habían pasado la noche anterior, en casa de la amiga de su tía, la millonaria Imelda Stuart que vive en Coral Gables, cerca del mar.
 …. Llegamos a la casa. No, no, rectifico… el nombre apropiado es “mansión”.  Grande, con 5 cuartos y 5 baños, una piscina inmensa, palmeras y arboles decorativos, césped y jardines muy bien cuidados.  Garajes para 3 carros, que estaban estacionados como cuando están a la venta en las agencias, limpios y pulidos, de marcas lujosas y fabricación reciente.  Ariel… ─ me dijo Vevi con admiración  ─ esa mansión es una belleza, en Nicaragua no  he visto una así y lo que más me sorprendió es que la dueña es una mujer de mi edad.  Es viuda de un americano, por eso el apellido, aunque no pude saber cuál era el que tenía cuando era soltera.  Tampoco habló sobre la forma en que se gana la vida, no habló de sus negocios.  Mi tía la conoce porque hace algún tiempo le hizo unos trabajos decorativos precisamente de esa casa.  Pasamos la tarde y parte de la noche muy agradable, aunque algunas veces me dio la impresión de que esa señora quería ostentarnos su dinero. Y cuando le dije que mi esposo se llama Manuel Miguel Lacayo se le cayó al piso la copa en la que estaba tomando, me pareció que por un momento se puso nerviosa, mi tía también la notó ligeramente alterada y se lo preguntó, pero ella contestó que no pasaba nada….después me preguntó por qué mi esposo no andaba con nosotras y le conté que andaba con vos, que sos amigo desde el colegio La Salle en Managua.  Por cierto, me preguntó cómo te llamas…yo le dije tu nombre completo, Ariel Andrés Mejía, me pareció como si ese nombre le recordara algo y cuando se lo pregunté dijo que nunca lo había escuchado.  Después hablamos de otras cosas…..
     En ese momento intervino Isabela.
─ ¿Te acuerdas mami que después de ese momento pareció interesarse en mí? Me observó detenidamente, me hizo varias preguntas sobre lo que hacía, lo que estudiaba y como yo no le oculto a nadie que quiero ser modelo, actriz o cantante, aunque ustedes se opongan, ella me dijo que siguiera lo que dijera mi corazón. Interpreté eso como que me apoyaba en mis deseos.

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    Luego continuó hablando Vevi.
─ Eso fue lo único fuera de lo común, después sirvieron la cena, que estuvo deliciosa, seguimos hablando de cosas sin importancia y a eso de las 8 de la noche nos fuimos.  A propósito. ¿Dónde estuvieron anoche?  Era la una de la mañana cuando hablé con Miguel
─ Anduvimos viendo un partido de los Dolphings y al regreso hubo un fatal accidente de tránsito que nos demoró mucho tiempo.
De pronto Isabela pareció acordarse de algo y su cara se iluminó al decirme lo que tenía en mente.  Viendo por un momento a su mamá, después  me dijo.
─ Ariel ─ ya no me decía don Ariel ─ de mañana en 8 días mi hermana mayor está de cumpleaños y…..no sé si mi papá ya se lo ha mencionado, pero nos gustaría que fuera a Managua. ¿Verdad mamá? Si es que tiene tiempo, si no tiene otro compromiso.
─ Claro hija, nos gustaría que fuera al cumpleaños de nuestra hija.  Oficialmente lo estoy invitando.  ¿Tiene tiempo libre?
─ Yo encantado, tengo dos semanas libres y algún tiempo de no ir a Nicaragua. ¡Me uno a la celebración del cumpleaños de su hija ¡ ─ dije con entusiasmo ─  Y si no es indiscreción, me gustaría saber su nombre, ya saben, por eso del regalo y la tarjeta.
─ Ninguna indiscreción Ariel, se llama Jenny Belinda Lacayo─ dijo Vevi ─ y no es ninguna vieja  como dice algunas veces Isabela, apenas tiene 20 años y está en el último año de la universidad, tiene el mismo tamaño mío pero más delgada.
     De un momento a otro estaba invitado a un cumpleaños en  Nicaragua.  Estaba funcionando lo que mi padre me había enseñado, que las amistades y contactos se hacen desde cuando uno es joven, cuando se está estudiando, porque esos estudiantes en el futuro serán las personas que ostentaran el poder,  las oportunidades de trabajo y de negocios. 
     Continuamos en Ocean Drive, caminando, viendo lo interesante del lugar más “hot” del Sur de la Florida. La tarde estaba muriendo y las primeras sombras de la noche estaban haciéndose presentes, la gente que mirábamos en las calles ya iban vestidas de forma diferente, eran los que iban temprano a los Night Clubs, a los restaurantes que presentan shows, y sobre todo a las discotecas, que son muchas, frecuentadas por gente famosa, tanto así que les pagan  para que estén presentes y atraigan a sus fans que llegarán con la intención de obtener autógrafos y fotografiarse al lado de ellos.  Nosotros no estábamos preparados para discotecas.  Y eso se lo hice saber a las dos, les conté que en la florida es un gran delito tener problemas de índole sentimental con menores de edad, y que la mayoría de edad es a los 18 años. 

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    Pero en ese momento me dijeron que el hijo de su tía es un muchacho de 22 años y le encantan las discotecas, seguramente con él vendrían al día siguiente.
    El  paseo terminó cerca de las 9 de la noche, regresamos al estacionamiento y en menos de media hora estábamos de regreso al hotel donde Miguel conversaba con unos amigos que a su vez también estaban de visita en Miami.  Cambiaron el tema  cuando nos vieron llegar.
    El domingo no salimos juntos, todo ese día lo dedicaron a visitar a la familia de Vevi y por la noche, Isabela junto al hijo de la tía Estela fueron a las discotecas de Miami Beach.  El lunes  estaba reservado para  hacer compras de última hora, regalos a familiares, amigos y especialmente para la cumpleañera.  El martes era el día del regreso, el vuelo estaba programado a que saliera a las cuatro de la tarde, por lo que estuvieron en el aeropuerto a las dos para tener tiempo de registrar las maletas.  Estuve presente en el momento en que se despidieron para chequear las maletas de mano y después los perdí de vista.  Pero antes habíamos estado platicando de lo que habían vivido en Miami, les encantó la ciudad, prometieron volver, me agradecieron lo que hice por ellos y pusieron énfasis en que no debería faltar a la fiesta de cumpleaños de Jenny Belinda el próximo domingo en su casa de Las Colinas en Managua. De esa forma había terminado una semana llena de emociones encontradas, de diversión como hacía un tiempo que no tenía y sobre todo, la emoción de que el sábado siguiente estaría de regreso al  país del que procedo a una fiesta que prometía tener muchas más emociones.
    Regresé al apartamento. Durante el camino venía pensando en el regalo que le llevaría, muchas ideas pasaban por mi mente y las descartaba casi de inmediato. Ropa, no estaba al tanto de la moda en Managua. Zapatos, no sabía sus medidas.  Perfumes, no sabía sus gustos.  Joyas, apenas la iba a conocer. ¿Qué se le podía regalar a una muchacha hija de gente rica? Hasta que se me ocurrió comprar una Ipad que recién había salido al mercado, con ella estaba seguro que la impresionaría porque en todo el mundo la gente hizo  fila la semana anterior para obtener una, era lo último en tecnología, llegué a la conclusión que sería el mejor regalo.  Efectivamente esa misma noche salí a comprarla.  También tenía que comprar ropa adecuada al calor de Managua y todo lo que me hiciera falta. 
    Al día siguiente reservé los boletos para viajar el sábado y también hice la reservación para alquilar una Toyota Prado por una semana, con todos los seguros incluidos.  Sin olvidar la reservación del hotel también por una semana, ya que mi madre había vuelto a Matagalpa de donde es originaria, con quien tenía planeado estar unos días durante mi estadía en Managua.
    Tiempo después me di cuenta que Isabela llegó hablando cosas buenas de mi, que era muy atento, caballeroso,  guapo, que sabía tratar a las damas y no sé cuantas cosas más, lo cual me fue de gran ayuda cuando estuve en la casa de ellos.

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Continúa en la entrega no.14

miércoles, 14 de mayo de 2014

EL CASO No.2 DEL AÑO 2013 Entrada no.12

─ No de esta materia, de muchas, mi trabajo me obliga a saber de todo un poco.  Hay personas que saben mucho de poco, quienes se enfocan en un tema y se convierten en eruditos,  en especialistas.  Yo tengo cultura general. 
─ Ya capté el mensaje.  De este tema que estamos hablando, ¿ya me contaste todo o todavía tienes algo más?  Como cambian los tiempos, me acuerdo que en Managua yo era el que más  hablaba y que vos escuchabas, pensé que eras callado.
─ Miguel en ese tiempo estaba joven, mi mente estaba vacía, el día de hoy mi mente está llena de vivencias, amplié mi perspectiva, he leído cientos de libros, miles de periódicos y revistas, visto miles de películas y programas de televisión.  Eso se llama cultura general, de cualquier tema que tú me hables yo te puedo contestar y seguirte la conversación.

     Y esa larga conversación se daba porque el tráfico estaba atascado, defensa con  defensa, con toda seguridad  era porque alguien había tenido un accidente, algún conductor borracho, alguien que había estado en los mismos lugares donde nosotros habíamos estado y suponíamos que fueron los que provocaron el accidente.   Eso nos daba tiempo de hablar  de lo que estábamos hablando.
     Era la una y media de la mañana. En ese momento llamó la esposa  de Miguel preguntando donde estábamos, le dijo que en una autopista llamada “el Palmetto”, en un tranque, alguien había tenido un accidente y que yo decía  que a veces eso  demoraba hasta cuatro horas, que quizás se quedaría a dormir en mi casa. Cuando terminó de hablar con ella continuamos hablando del tema que parecía gustar mucho a mi compañero de viaje.  Le seguí contando.

─ Te dije  al principio que pienso que estamos viviendo en tiempos de Sodoma y Gomorra, y que todo es por culpa de las computadoras.  Ahora se unieron los teléfonos celulares inteligentes, los que toman fotos y videos con alta resolución.  ¿Sabes lo que ha hecho la gente? Especialmente las mujeres, jóvenes, maduras y hasta las viejas.  En la privacidad de  sus propias casas, apartamentos, en las playas, en los montes, donde les dé la gana. Se empiezan a quitar la ropa, se toman fotos desnudas, se filman desnudándose, después se afilian a sitios web donde esas imágenes son trasmitidas a miles de teléfonos y computadoras en todo el  mundo y por cada vez que alguien  mire las fotos o los videos ganan centavos, cuando sumas los centavos se convierten en dólares, después en cientos y en miles. Cuando ven lo fácil que es ganar sin tener que trabajar duro, sin salir a las calles o estar en un prostíbulo. ¿Qué hacen entonces?  Dejan de trabajar, ganan más dinero haciendo eso. ¿Y qué hacen algunos maridos al ver que sus mujeres ganan más dinero sin tener que acostarse con otros hombres? Nada, no hacen nada, las instan  a que lo sigan haciendo.  ¿Tú crees que se pueda impedir la prostitución en el mundo?  Claro que no, porque ya se le ha cambiado el

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nombre, ahora ya no se le  llama así, se le llama “trabajo” y la gente cree que está haciendo algo más honorable. ¿Sabes cómo les dicen a las mujeres que filman películas para adultos? Les dicen modelos, estrellas, actrices y todas las muchachitas quieren ser modelos, estrellas y actrices.  Cambian el lenguaje, para lo malo buscan palabras buenas, para que la gente no se considere mala y lo haga,  lo correcto es tonto y a lo incorrecto lo disfrazan de bueno e inteligente. Por medio del lenguaje y los medios de comunicación  manipulan  a la gente, hacen lo que quieren con ellos. Con nosotros. ¿Has oído hablar de las subastas? Imagino que no, por eso te lo voy a contar. Hay sitios en internet  donde anuncian subastas de mujeres.  En este país una mujer es menor de edad hasta que cumple los 18 años, un día antes se considera una niña y tener relaciones con una menor es uno de los peores delitos que un hombre pueda  cometer y acarrea sanciones inimaginables.  Pero después de un día de cumplir 18 es mayor de edad y  es libre de hacer lo que quiera, de estar con quien quiera y el hombre no está cometiendo ningún delito.  Lo de las subastas consiste en poner en  internet la foto del rostro difuso de la muchacha que supuestamente está a punto de cumplir la mayoría de edad, se supone que sea virgen.  Los interesados tienen que inscribirse y hacer un depósito fuerte en dólares  para ser ellos los que tengan la primicia.   El lugar donde las hacen es secreto, no se sabe hasta último minuto y las cambian constantemente de ciudad, Condado y  hasta de Estado.

     Miguel era todo oídos. Me había ganado toda su atención.

     No puedo negar que estaba disfrutando de aquella situación, de ser  yo quien más hablaba y Miguel el que escuchaba, también era irónico, como en los viejos tiempos cada vez que los dos andábamos en un mismo carro el propósito era salir en busca de mujeres,  solo que esa noche ya todo era diferente, los dos teníamos 20 años más en nuestras espaldas,  nuestras vidas habían tomado rumbos diferentes, el seguía siendo rico, después del dinero que le dieron sus padres le había añadido el que logró amasar criando ganado, comprando fincas y metiéndole más ganado.  Mientras tanto yo en Miami trabajando en algo distinto, divorciado, que por un pequeño milagro conservaba todavía la totalidad del dinero que había acumulado hasta ese momento.
      Ahí estábamos, dos nicaragüenses recientemente reunidos gracias  a Facebook, en las calles de Miami-Dade conduciendo un carro de lujo, rentado, en un atascamiento vehicular  moviéndonos a cinco millas por hora, platicando.  De ponto el tráfico se acelera, viajamos a más velocidad, pasamos al lado de los carros accidentados, se desbarataron, alguien murió, nos lamentamos pero continuamos nuestro camino y nos olvidamos.  Llegamos al apartamento, le preparo un lugar donde pasar la noche. El orina en el inodoro que está en el baño.  Volvemos a la sala, abro la nevera, saco dos cervezas, en mi casa ya me siento libre

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de tomar las que quiera, aunque nunca tomo más de tres,  continuamos hablando, traigo la computadora y le muestro donde están los sitios de las “damas de compañía”, los “escort service”,  le enseño a navegar.  Miguel ve las lindas mujeres que aparecen en el catálogo.  No lo puede creer y me dice….

─ ¿No me digas que esas bellezas son prostitutas?

     La expresión de su rostro era como la de los niños cuando ven chocolate.

─ Si Miguel son prostitutas, pero no les gusta que las llamen de esa forma, son “Damas de compañía” o “Modelos”.   Ellas no se consideran prostitutas aunque hagan lo que siempre han hecho las prostitutas en todo el mundo, tener relaciones y cobrar por ello. Y ahí están los precios,  300, 400 dólares por hora. ¿Cuántos clientes pueden ver en un día de 24 horas”? ¿Cuánto ganan?  800. 1,000, 1,500. Muchas lo hacen por su cuenta, de forma independiente pero otras son forzadas. Hay «empresarios», hombres y mujeres  que “tienen”, como si fueran vacas, grupos de mujeres jóvenes que las obligan a ofrecer sus servicios a clientes que las contactan por medio de las computadoras y teléfonos celulares.  Las mueven constantemente de ciudad en ciudad para no ser detectados por las autoridades. ¿Cuánto dinero le produce a un dueño cada mujer en un año? 1,000 por día. 365,000 por año…pero  no siempre una mujer puede estar disponible.  Un promedio razonable seria 80,000 por año. Aunque la ONU tiene estadísticas que dicen que son 130,000. Esas mujeres son compradas y vendidas como en lo más oscuro del tiempo de la esclavitud. Los mafiosos ganan cientos de millones de dólares.   Por eso hay gente que  “no aparentan” que trabajan en eso, los ves elegantes, dándose la buena vida, trayendo mujeres de otros partes del mundo a prostituirse como “damas de compañía”.  ¿Sabes lo que hacen estos malditos? Van a los pueblos a buscar niñas bonitas, secuestrarlas y traerlas a estos lugares a que bailen desnudas.  O las ponen a filmar películas para adultos, o las mandan a las calles a ganar  dinero para ellos,  es una industria criminal  multimillonaria. ¿Y sabes quienes son los responsables?  Los que pagamos por esos servicios, que vamos a los “templos del entretenimiento”.  Mientras haya demanda, alguien la va a satisfacer….
     Las últimas palabras las dije cuando ya Miguel se había dormido.   Le quité los zapatos, lo cobije y me fui al cuarto, el día siguiente sería un sábado del mes de junio del año 2013. Esa fue la primera y la última vez que salimos juntos a ver  mujeres escasas de ropa, por cosas que a los dos el destino nos tenía preparadas.  Antes de que se durmiera habíamos acordado que si su esposa preguntaba donde anduvimos le diríamos que viendo un partido de los Miami Dolphing, aunque a ninguno de los dos nos gusta el futbol americano.

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sábado, 10 de mayo de 2014

EL CASO No.2 DEL AÑO 2013 Entrada no.11

     Cuando vi el reloj  eran las doce y media de la madrugada y pensamos que ya era hora de volver a casa.  Nos levantamos de los asientos y empezamos a buscar la salida, yo caminando sereno en cambio mi acompañante lo hacía tambaleante, esquivando el tráfico de meseras en bikinis que circulan con bandejas en la mano del la cocina a las   mesas. Logramos salir y ya en el estacionamiento antes de entrar al carro mirábamos aquel edificio  tan grande sin creer que hubiera tanta actividad y sobre todo la cantidad de gente adentro. Podíamos ver llegar carros, estacionarse y de ellos aparecer una muchacha linda y joven, sin aparentar ser una “viciosa”, borracha o drogadicta, al contrario, eran mujeres que se las podía encontrar en cualquier oficina de un doctor como secretaria, quizás una enfermera, vendiendo perfumes en un Mall o ser la hija de un vecino con dinero, una estudiante de universidad o una recién graduada que no había encontrado trabajo y hacía ese “part-time” para mientras la contrataban.  Mirábamos salir a otras por la puerta de atrás, vestidas de forma normal, después de quitarse la ropa provocativa que lucían adentro.  Otras salían en grupos de dos o tres acompañadas de un hombre que aparentaba vigilarlas, y quizás  las trasladaba al siguiente lugar donde repetirían el ciclo.  Produciendo dinero a montones al que era dueño de sus vidas.

─ Espero que no me digas que hay otro lugar más grande que este ─ me dijo incrédulo Miguel.
─ Te lo tengo que decir, hay otro más grande todavía, se llama “Scarlet” y está al lado de esta misma carretera, la I-95,  a 15 kilómetros de aquí en el condado Broward, solo lo he visto desde la carretera, nunca he entrado,  dicen que es el número uno. Hoy ya es muy noche para ir, aunque todos estos lugares siempre están abiertos, es una industria que nunca para, «mientras hayan mirones alguien está dispuesto a dejarse ver».
     Terminé de tomar la tercera taza de café americano de la noche en el carro, tomé un poco de agua y de la guantera saqué una guayaba  empecé a comerla ante la mirada extrañada de Miguel que no entendía como  se me ocurría comer guayaba a esa hora.
─ ¿Por qué lo haces, no te cae mal?
─ Hombre, claro que no, es solo una guayaba.  Es un pequeño truco enseñado por un experto,   me dijo que el olor a guayaba suprime el aliento alcohólico, de esa manera si la policía me para no me sentirá olor a licor y no me hará la prueba. Recuerda que tomé

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solamente una cerveza, pero el límite de alcohol en la sangre que permiten es mínimo, por eso tantas precauciones.

     En el trayecto de regreso estuvimos hablando de lo que Miguel había visto. No salía de su asombro al ver la gran cantidad de muchachas jóvenes y bellas que se dedican a esa actividad.  Algo que también le extrañó fue que en esos lugares  está prohibido tocarlas.  
  
─ ¿O sea que no son  lugares  de prostitución como en Managua?─ fue la pregunta que me hizo con un tono de perceptible decepción.
─ No. Son centros de “entretenimiento para adultos” nada más. No les puedes ofrecer dinero ni ellas te pueden ofrecer sus “servicios”, está prohibido, en la Florida la prostitución no es legal.  El único Estado donde  está permitida es en algunas ciudades de Nevada y Las Vegas es la  ciudad más famosa de ahí.
─ ¿Quiere decir que aquí no se practica el oficio más viejo del mundo? ¿En el país donde se hace la mayor cantidad de películas pornográficas? ¿Dónde se  enseña sexualidad a los niños desde la primaria, donde se dan condones en las escuelas? ─ no entiendo….

    Comprendía la confusión de Miguel y no tengo explicación al respecto.  Son las leyes vigentes.

─ Sí y no ─ le contesté.
─ No te entiendo, o es si o es no, pero no los dos al mismo tiempo.
─ Aunque no te parezca posible, en la florida  es lo que pasa. Por un lado están las leyes que son muy estrictas, de vez en cuando bellas policías se disfrazan de prostitutas y se van a las calles que son frecuentadas por mujeres de la calle,  al poco tiempo de estar ahí, empiezan a caer los hombres como moscas en una telaraña, en cuando les ofrecen dinero por sus servicios, todo lo están grabando y filmando a corta distancia,  cuanto el hombre pronuncia o insinúa la palabra  “dinero”, policías que están cerca  llegan inmediatamente  y los arrestan, acusados de fomentar la prostitución. La esposa o sus familiares se dan cuenta tiempo después cuando los ven en los noticieros por la televisión.
─ Y esos hombres pasan tremenda vergüenza, eso lo puedo entender, en la Florida está prohibida esa actividad.  ¿Entonces por qué dices que si?
─ Porque siempre hay un “vivo” asesorado por un buen abogado que encuentran la forma de burlar la ley.
 
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     Miguel pensaba que solo en Nicaragua pasaba eso. Y mientras viajábamos hacia el sur empecé a contarle como  funciona la prostitución en Miami y el resto del Estado….y del país.

…..Hace algún tiempo alguien notó que los hombres de negocios, los vendedores, en fin hombres que trabajaban lejos de sus casas, que asisten a reuniones, a cocteles, a fiestas, que andan solos, que se sienten incómodos sin nadie con quien platicar, con quien bailar porque nadie los conoce.  A esa persona se le ocurrió fundar una “Agencia de damas de compañía”.  Mujeres elegantes, educadas, dispuestas a servir de compañía a esos solitarios caballeros en sus reuniones, ir con ellos a los cocteles, recepciones y fiestas como si fueran sus parejas. Problema solucionado. A partir de entonces esos caballeros tendrían con quien platicar y bailar…. pero nada más. Y por supuesto, todo tenía su costo monetario, la “Agencia” cobraba un porcentaje y la “Dama de compañía” otra.  Los hombres  pagaban a la agencia por el tiempo de las damas, una hora, dos, tres, un día, una semana, las damas cobraban una parte y todos felices.  El gobierno y las leyes aceptaron a esas Agencias como un negocio legítimo y empezaron a expandirse por todo el país y después por todo el mundo.  Pero….siempre hay alguien muy creativo o creativa….algún día algún cliente le ofreció dinero a alguna dama de compañía y ella lo aceptó, quizás después esa misma dama le contó a otra amiga que trabajaba en  lo mismo y esa amiga hizo como su amiga y así se fue pasando la noticia, de cliente en cliente y de dama de compañía en dama de compañía. Felicidad para todo el mundo.  El cliente obtenía compañía, la dama recibía su dinero, era invitada a comer, a bailar, a tomar tragos finos. Un hombre y una mujer, solos, adultos.  Algunos dieron el siguiente paso por atracción, por simpatía, quizás los dos se sentían solos.  Pero otros vieron las “ventajas mutuas”.  Ellas de ganar un dinero extra sin que el dueño de la Agencia se enterara, el caballero no obtendría solamente la compañía…sino algo más. Hasta el día de hoy en que ya las damas de compañía, por lo general ya no acompañan a los caballeros a cocteles, a fiestas y recepciones, sino que van directamente al hotel en que se hospeda el caballero, la casa o el lugar que prefieran.  Cuando ahora se habla de “Escort service”, que en español es “Servicio de acompañantes” se entiende que es prostitución.  Esas Agencias están en todo el mundo.   Y siguen cobrando de la misma forma, por hora, dos, tres, un día o más y solo los narcotraficantes o jeques Arabes se dan el lujo de contratarlas por más de un día….
─ ¿Quieres decir que  aunque es prohibido también es muy fácil encontrar esos servicios?
─ Así mismo es, lo consigues cuando tú quieras, donde tú quieras, con quien tú quieras, a la hora que lo quieras y como lo quieras, a la carta y para todos los gustos y presupuestos.
─ ¿Tan fácil es?
─ Muy fácil.  Aunque tiene sus riesgos, con las leyes y también de otro tipo.

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─ ¿Significa que  hay sectores como la zona rosa de México?   
─ Aquí no hay lugares así,  está prohibido,  de vez en cuando una calle o un sector se vuelve zona de prostitución, pero rápidamente la policía las obliga a irse.  La prostitución en Miami, en la Florida y en  todo el   país está en todas partes, puedes ver a una mujer hermosa, linda y bella y no sospechas que en la noche o a cualquier hora del día se dedica al oficio más antiguo y lo hace desde su casa, o llegando a moteles, hoteles, o a infinidad de lugares.  ¿Has oído hablar de Sodoma y Gomorra?, el mundo entero es hoy Sodoma y Gomorra, no hay límites Miguel, no hay límites, y te lo digo así de esa manera, enfáticamente, para que lo entiendas y lo entiendan, todo es permitido y todo se hace en el mundo de hoy.

     Hice una pausa para tomar aire y luego continué….

─ Miguel me dijiste que no dedicas mucho tiempo a las computadoras, pero esas son la clave para que la prostitución haya proliferado tanto en el mundo.  Por medio de ellas se comunican los que “ofrecen” y los que” necesitan esos servicios”.  Es tan fácil como marcar un sitio web y tener a tu disposición cientos de mujeres a nivel local, miles a nivel Estatal y decenas de miles en todo el país, centenas de miles a nivel global. Las mujeres ya no tienen que ir a prostíbulos o caminar por las calles expuestas a los peligros y la vergüenza. Toda la gente se ha dado cuenta del negocio tan fabuloso que representa esta actividad, ahora lo pueden hacer secretamente y por ese y otros motivos la prostitución nunca va desaparecer, al contrario…irá en aumento.  ¿Y Sabes por qué?  Por hombres como tú y como yo que pagamos por ver mujeres sin ropa, aun cuando tenemos esposas. Aunque la economía esté mal, cuando hay hombres que gastan en lugares como esos de los que venimos en vez de dárselos a sus familias.   
─ ¿Si hay tanta gente dedicada a esos servicios deben ser baratos?, a mayor oferta disminuye el precio.  Ariel decime ¿Cuánto puede ganar una mujer aquí en Miami dedicada a bailar desnuda o ser dama de compañía?
─ Miles de dólares, Miguel, otras un poco menos….  Dependiendo.
─ ¿Dependiendo de qué?
─ En este negocio se pagan dos cosas, belleza y juventud.  De entre las dos, la más cotizada es la juventud. ¿Cuánto crees que ganan esas dos muchachas que se nos acercaron?  Ganan entre mil y dos mil dólares por noche, cada vez que bailan la gente le pone dólares en la liga, y ¿cuánto pagaste por cada trago que las invitaste? ¿No te diste cuenta verdad?  Pagaste 20 dólares por un licor que cuesta 10 la botella de la cual salen x número de tragos y tampoco viste que esas muchachas lo botaron, que no se lo tomaron, si no estarían  borrachas y ya no podrían seguir bailando.  Cuando estas tomando no ves muchas cosas, este es un negocio

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que hace magia, que te hacen ver lo que no existe, manipulan tus emociones, saben cómo sacarte el dinero, ¿sabes por qué les da tanto dinero? Porque saben cuáles son los puntos débiles de los hombres,  cuáles son nuestros anhelos. ¿Ves esa cantidad de muchachas bonitas que bailan en los tubos?, son muchachas que quizás estén controladas por bandas criminales de “trata de  blancas”, posiblemente  ni sean libres, quizás estén esclavizadas.  ¿Sabías que a esas muchachas las andan de ciudad en ciudad, de lugar en lugar, para que siempre sean muevas? ¿Sabías que los clientes habituales de estos lugares siempre quieren caras nuevas? Si las ven varias veces se aburren y se van a otro lado.  ¿Y tú crees que a los que vienen a estos lugares les interesa la vida de ellas? Para nada, lo que quieren es el espectáculo.  ¿Tú crees que vienen a verlas desnudas? Lo que quieren ver son caras distintas, mujeres distintas…. desnudas.  Al final se vuelve un vicio.  ¿Sabías que entre los clientes de esos lugares  hay sicólogos, que no están viendo a las mujeres bailar sin ropa?,  lo que están haciendo es observar a los hombres, para ver cuál es su comportamiento y de esa forma darles lo que quieran para sacarles más dinero. La palabra clave aquí es “dinero”, y no les importa quién pierde, quien se enferma o quien pierde la dignidad.  Dinero, dinero, dinero. Tres veces o  un millón de veces dinero. Y el dinero no es malo. ¿Sabes quién tiene dinero en el mundo? Quizás tú te consideres rico en Nicaragua porque tienes una hacienda de mil manzanas, con cinco mil reses entre hembras y toretes, que tienes una casa bonita en Managua y manejas una camioneta Prado,  dinero en el Banco, ¿Cuánto tienes, dos, tres, cuatro o diez millones de dólares?  Te consideras rico. Y estas en lo cierto, eres rico…. pero en Nicaragua que es el penúltimo país más pobre del continente americano.  En el mundo hay gente verdaderamente rica, estamos hablando de 100 millones de dólares o más.  Y eso si hablamos de dinero legal, ganado en empresas y negocios heredados de padres a hijos.  Todavía no hablamos del dinero proveniente del narcotráfico, de extorciones, de robos sofisticados, tampoco del dinero que los políticos corruptos les roban a los pobres de los países donde viven.  No hemos hablado de los billonarios árabes que contratan prostitutas de clase global que cobran 100 mil dólares por sesión o por estadía de tres o cuatro noches.  ¿Sabes que los narcotraficantes hacen las reinas de belleza a su medida, con operaciones quirúrgicas? ¿Sabes lo que es el “esquema Ponzy?  Es  una estafa que hace billonario al  que lo sabe hacer. ¿Ya viste lo que puso una muchacha bellísima en facebook hace poco?....ofreció su virginidad a quien le pague 800,000 dólares.  Pensaras que debe estar loco quien le pague esa cantidad….por eso te dije antes, en el mundo hay gente que realmente tiene dinero y esa cantidad que en este momento te parece muy grande….no lo es para quien realmente sea rico.
─ Ariel me dejas sorprendido, no sabía que supieras tanto de esta materia…

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Continúa en la entrega no.12


lunes, 5 de mayo de 2014

EL CASO No.2 DEL AÑO 2013 Entrada no.10

     Pedimos dos cervezas que pagamos al momento, para empezar a tomárnoslas lentamente, sin apuro mientras el sentido de la vista se paseaba de norte a sur y de este a oeste, en aquel  jardín de lindas flores.

─ Gracias Ariel Andrés ─ me dijo de pronto Miguel conmovido ─ un lugar así solo existía en mis sueños.

     Me sorprendió ese comentario y extrañado le pregunté.

─ ¿No me digas  que no habías ido a un lugar así antes? No te lo puedo creer.

─ Ya te lo dije, me dediqué a trabajar en el interior de Nicaragua, prácticamente no he salido ni a Centroamérica y en Managua tengo miedo que me vean en esos lugares.  Esto es nuevo para mí, y no te rías, es la verdad.

─ Si tu esposa se da cuenta que te estoy trayendo a estos lugares no me va a querer ver nunca porque te estoy corrompiendo.

     Y ese pequeño diálogo fue interrumpido cuando una espectacular bailarina se acercó a nuestra mesa. Precedida por un exquisito perfume que nos hizo suspirar. Hablaba inglés solamente  y me tocó traducirle a Miguel lo que la rubia decía. Resulta difícil describir como mi amigo se sentía, abrumado y conmovido por tanta belleza al alcance de su mano.  Sintiéndose admirado, siendo el centro de atención de aquella beldad y de la otra que después se acercó a la mesa sentándose a mi lado.  Una escultura viviente de pelo negro, piel blanca, ojos azules,  joven y sensual como una candidata a miss universo.

    Estuvieron un rato, pidieron tragos, conversaron y se fueron  porque les tocaba el turno de bailar en el tubo y quitarse la ropa.  A cada rato pasaban mujeres cada vez mas lindas por las mesas preguntándonos si nos gustaba como habían bailado y todas bailaban lo  mismo. Lo correcto es decirles que si y ponerles en la liga que llevan en la pierna un billete de un dólar o de cinco, y así van de mesa en mesa como árboles andantes repletas de  billetes que semejan hojas.  Miguel no parecía aburrirse de mirar lo que estaba viendo pero llegó el  momento en que nos tuvimos que ir.  Teníamos que visitar tres lugares más y ese era apenas el primero.  Cuando salimos mi amigo estaba encantado.

─ No lo puedo creer, todas esas mujeres pueden ser candidatas al miss universo o miss mundo. No pensé que fueran tan lindas, son preciosas y sobre todo. ¿Te fijaste en la edad? Muchas no tienen ni 20 años.  Es increíble.  ¿De dónde las sacan?
─ De todo el mundo Miguel, las traen de todo el mundo. Y no creas que esas caras sonrientes

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que vimos son en realidad sonrisas verdaderas.  Cada una de esas muchachas tiene su historia y no todas son felices.

     Pero Miguel no estaba en ese momento para averiguar los motivos por los cuales aquellas mujeres estaban ahí.

─ Pues a mí no me parece que esas dos que se nos acercaron no estén infelices, si están aquí es porque les gusta.

     No le quise rebatir su punto de vista, no tenía como saber si las sonrisas de aquellas dos muchachas eran de felicidad o eran sonrisas forzadas.  Lo que hicimos fue entrar otra vez al carro,  tomar nuevamente hacia el norte por la autopista 826 y justo donde nace la  I-75,  que es una supercarretera que empieza en  Hialeah y termina en Canadá. Ahí se encuentra el siguiente lugar de entretenimiento. Otra vez nos tocó salirnos hacia la derecha y llegar  a la segunda parada de la noche. «The Swan Club». También lleno hasta reventar, era viernes, el mejor día de la semana porque es cuando le pagan a la mayoría de la gente.

    Estacionamos el carro y caminando llegamos a la puerta de dos hojas, esta vez de madera sólida que no deja ver hacia el interior, en las paredes se puede ver la simulación de ventanas, pero no son ventanas, en el Condado Miami-Dade es prohibido que estos lugares tengan puertas y ventanas por las que se pueda ver al interior.  Algunas de las leyes hipócritas de este país. Entramos al local y nos encontramos con lo mismo que en el anterior, un lugar donde comprar las entradas y después la puerta de vaivén.  Al  atravesar esa puerta nos  toparnos de frente con aquel conjunto  de figuras multiplicadas que parecían salir de los espejos pegados a las paredes, al techo y al piso.  La música, las luces de colores, el humo que salía del piso, las mujeres bailando en los tubos, ahí habían varios escenarios con dos o tres  “artista” haciendo su performance.

      Nos salió al encuentro una camarera con su chaleco negro y su faldita corta de color rojo, llevando en su mano  una bandeja con cervezas y copas pedidas por otros clientes, nos guio hasta una mesa para dos. Y se repitió la misma escena, como abejas atraídas por las flores, en esa ocasión nosotros éramos las flores, tres muchachas salieron de la nada y nos preguntaron si se podían sentar con nosotros, como una formalidad nada más porque se sentaron sin esperar la respuesta. «Modelos de revistas», no les podíamos pedir más, más bonitas tenían que ser hechas de encargo.  Miguel me decía en español sin que ellas entendieran que ni en su más fantasioso sueño pensó nunca estar cerca de mujeres tan bellas.  Y les decía palabras de admiración que no entendían y que me tocaba traducirles. Esa vez ya no tomé cerveza porque era yo quien estaba conduciendo, pedí que me llevaran una taza de café americano y Miguel siguió tomando aquellas cervezas que le costaban 10 dólares cada una.

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 Invitando a las “modelos” a tomarse tragos de 20. Estuvimos ahí un poco más de una hora hasta que le dije que nos faltaba el tercero.

     En ese momento llegó a una mesa cercana una mujer joven, blanca, bonita, pelo lacio de color negro, ojos de color verde grisáceos, inconfundibles, en medio de tanta desnudes se destacaba como si fuera una extraterrestre en aquel lugar porque estaba vestida como una ejecutiva en una oficina, con una tableta en la mano y un celular. Daba la impresión de trabajar ahí y andaba supervisando que los clientes se sintieran a gusto. Miguel y yo la estuvimos mirando unos segundos y tuvimos especial cuidado de archivar en la memoria la imagen de aquella mujer.  Después nos dispusimos a partir.

      Tomamos nuevamente el 826 norte hasta llegar a la I-95, otra supercarretera que nace en el downtown de Miami y termina también en Canadá.  Unos 5 kilómetros al norte del empalme de esas dos autopistas está el lugar de entretenimiento para adultos más grande del condado, esta vez  al lado izquierdo de la carretera, pero siempre nos bajamos a la derecha y después pasamos por arriba, tomamos varias calles hasta llegar al estacionamiento inmenso de lo que  antes era una fábrica de no sé qué producto, pero la crisis financiera de los años 2007 y 2008 los llevó a la quiebra solo para ser ocupado por otra  industria que nunca sufre crisis, la del «entretenimiento para hombres brindado por mujeres».  Ese lugar es grande, “huge” como se dice en ingles.  Cuando se entra al interior lo que hay es una cantidad interminable de mesas, de escenarios, salones privados, meseras caminando para un lado y otro, sirviendo tragos y cervezas, mujeres bailando enroscadas al tubo o en las mesas de los clientes, decenas de bellas y jóvenes mujeres, que aparentan ser mucho más al verse reflejadas dos, tres o más veces por los espejos infaltables en esos “templos del entretenimiento”.   Cuando nos sentamos en la mesa Miguel no salía de su asombro.

─ Ariel….. ─ me decía ─ este lugar es grande y está lleno de gente. ¿Dónde está la crisis económica que dicen hay en Miami?  Toda esta gente está gastando “los reales a manos llenas.

     Y estaba diciendo la verdad, estaba lleno de clientes y de mujeres que se paseaban en bikinis o sin ellos como abejas en un panal, con ligas en las piernas donde los hombres dejaban colgados los billetes de un dólar, como propina por “lo bien que habían bailado”.  No sabía si ya estaba aburrido de ver tantas mujeres de “concursos de belleza” como él decía, pero ya no le miraba en los ojos el brillo  de admiración y deslumbramiento que le miré en el primer lugar al que llegamos. Después de haber consumido varias cervezas a 12 dólares cada una y un indeterminado número de tragos a 25 que se habían tomado las “modelos”, ya había perdido la cuenta.   Al principio dijo que nunca se aburriría de ver tantas mujeres lindas, pero eran tantas, y donde posaba la vista encontraba bellezas nunca imaginadas, al final ya nada

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lo sorprendía y la belleza había llegado a ser “lo normal”,  de modo  que se había acostumbrado. Sería  esa la causa de su  regocijo cuando de pronto, como salida de los espejos, vio a una mujer de la raza negra que en otro tiempo o lugar ni la habría notado, llegar a nuestra mesa,  sentarse a su lado y robarse toda su atención.  

Continúa en la entrega no.11